Oraciones a la Virgen

Sem TítuloVirgen de la Macarena
Dio te salve!

Virgen de la Macarena,
Madre de los sevillanos,
paz y vida!
La que alivia toda pena;
la que cura con sus manos
toda herida!
Dios te salve, luz del cielo,
siempre estrella y siempre aurora
de bonanza!
La que ampara todo anhelo;
la divina sembradora
de esperanza!
Dios te salve, Maria,
Madre de gracia llena;
alma de Andalucía,
sol de la Macarena!

Oración  a la Virgen

Salve Reina de misericordia, Señora del mundo, Reina del cielo, Virgen de las vírgenes, Sancta Sánctorum, luz de los ciegos, gloria de los justos, perdón de los pecadores, reparación de los desesperados, fortaleza de los lánguidos, salud del orbe, espejo de toda pureza.
Haga tu piedad que el mundo conozca y experimente aquella gracia que tú hallaste ante el Señor, obteniendo con tus santos ruegos perdón para los pecadores, medicina para los enfermos, fortaleza para los pusilánimes, consuelo para los afligidos, auxilio para los que peligran.

Ppor tí tengamos acceso fácil a tu Hijo, oh bendita y llena de gracia, madre de la vida y de nuestra salud, para que por ti nos reciba el que por tí se nos dio. Excuse ante tus ojos tu pureza las culpas de nuestra naturaleza corrompida: obténganos tu humildad tan grata a Dio el perdón de nuestra vanidad.

Encubra tu inagotable caridad la muchedumbre de nuestros pecados: y tu gloriosa fecundidad nos conceda abundancia de merecimientos.
Oh Señora nuestra, Mediadora nuestra, y Abogada nuestra: reconcílianos con tu Hijo, recomiéndanos a tu Hijo, preséntanos á tu Hijo.

Haz, oh Bienaventurada, por la gracia que hallaste ante el Señor, por las prerrogativas que mereciste y por la misericordia que engendraste, que Jesucristo tu Hijo y Señor nuestro, bendito por siempre y sobre todas las cosas, así como por tu medio se dignó hacerse participante de nuestra debilidad y miserias, así nos haga participantes también por tu intercesión de su gloria y felicidad.(San Bernardo)

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Ala Virgen María

!Oh María, sin pecado concebida!
ruega por nosotros que recurrimos a Tí
!Oh María, sin pecado concebida!
Ruega por nosotros que recurrimos a Tí.
Ésta es, oh María, la oración que inspiraste a Santa Catalina Labouré en este mismo lugar, hace ciento cincuenta años.
Y esta Invocación, grabada ahora en la Medalla, la pronunciarán en adelante !muchos fieles en el mundo entero!
!Bendita tú eres entre todas las mujeres!

Has sido íntimamente asociada a toda la obra de nuestra Redención, asociada a la Cruz de nuestro Salvador: tu corazón  fue traspasado junto a su Corazón.
Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por nosotros, pobres pecadores.
Velas para la Iglesia, de la que eres la Madre.
Velas para cada uno de tus hijos, y alcanzas de Dios, para cada uno de nosotros, todas las gracias que simbolizan los rayos de luz que emergen de tus manos abiertas, con la sola condición de que nos atrevamos a pedírtelas, de que nos acerquemos a Ti con la confianza, la osadía, la sencillez de un niño.
Y así, nos llevas sin cesar hacia tu divino Hijo. (San Juan Pablo II)

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